Sandbox: Digital banking y regulación

La generación de espacios aislados que permitan desarrollar y probar nuevos productos o servicios no es algo nuevo. En el sector informático, por ejemplo, el uso de ‘sandboxes’ es algo extendido que permite testar un nuevo software sin que esta prueba afecte al sistema operativo.

Generar estos espacios en el ámbito regulatorio se está mostrando como un pilar fundamental para permitir que la regulación y la innovación no sean dos cuestiones enfrentadas, si no que se desarrollen en paralelo evitando que la regulación sea un freno para la innovación. El Reino Unido y más recientemente Australia y Singapur han apostado por los denominados ‘Regulatory Sandboxes’ en el sector financiero, espacios que se están mostrando como fundamentales para desarrollar la competencia a través de la innovación.

El ejemplo británico: ‘Project Innovate’

La Financial Conduct Authority (FCA) británica es un órgano de regulación financiera independiente creado en el año 2012 en el seno del Banco de Inglaterra a raíz de la aprobación del nuevo marco regulatorio para el sector: el Financial Services Act. Entre los objetivos de la recientemente creada autoridad regulatoria destacan la protección de los consumidores o el fomento de la competitividad sectorial a través de la innovación.

Para ello, en octubre del 2014, la FCA desarrollo ‘Project Innovate’, como respuesta a la innovación que se estaba produciendo en el sector financiero. Fundamentado en un método de trabajo colaborativo entre el regulador y las plataformas del ecosistema Fintech, esta estrecha colabroación ha permitido obtener un conocimiento más profundo de los beneficios / riesgos que un modelo de negocio concreto puede tener sobre los consumidores, así como adaptar de una manera más rápida y eficiente la regulación a la realidad empresarial.

Este intercambio de información e inteligencia empresarial en el sector financiero del Reino Unido ha tenido como resultado el nacimiento de diferentes iniciativas que están cambiando el proceso regulatorio, y entre ellas destaca sobremanera el ‘Sandbox Regulation’.

Sandbox Regulation: Espacios aislados donde desarrollar modelos de negocio disruptivos

Las empresas que participan de esta iniciativa gozan de un marco regulatorio donde probar sus nuevos productos, servicios y modelos de negocio de una forma segura, sin tener que atenerse a toda la regulación que en circunstancias normales requeriría la actividad en cuestión, mostrándose especialmente efectivo en sectores con una alta incidencia regulatoria como el financiero.

La FCA define este proceso regulatorio como “un espacio seguro para que las empresas prueben sus ideas disruptivas con consumidores reales”, estableciendo como objetivo el “fomento de la innovación en beneficio del consumidor final promoviendo la competencia a través de la innovación”.

 Los beneficios potenciales del ‘Sandbox Regulation’.

Fundamentado en el hecho de que un ‘Sandbox Regulation’ fomenta la competencia y por tanto beneficia a los consumidores, entre sus ventajas destacan:

  • Una reducción de los tiempos y costes asociados a la introducción de servicios y productos disruptivos en el mercado ya que se elimina la incertidumbre que produce el entorno regulatorio.
  • Facilita el acceso a financiación a las empresas innovadoras / start-ups ya que se reduce el riesgo asociado y otorga un marco de seguridad a los potenciales inversores.
  • Permite probar nuevos productos y servicios generando una mayor capacidad de absorción de los mismos por parte del mercado. Muchos modelos de negocio disruptivos se abandonan en una fase temprana debido a la incertidumbre regulatoria, llegando incluso a impedir que se pruebe su eficacia. Los sandboxes reducen esta incertidumbre y permiten generar muevas soluciones que puedan ser fácilmente incorporadas al mercado.
  • Genera una colaboración muy estrecha entre el regulador y el empresario, permitiendo con ello que los mecanismos de protección al consumidor se incorporen desde una fase inicial a los nuevos productos y servicios puestos en el mercado.

¿Se puede aplicar a otros sectores más allá del ecosistema Fintech?

La filosofía detrás de este proceso es permitir a las empresas hacer frente a los retos que puedan suponer entornos regulatorios elevados, por ello, se perfila como una iniciativa idónea para generar espacios que permitan testar modelos de negocio disruptivos en entornos donde la regulación se presente como un driver disuasorio.

 

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